Noticias

SE AMPLÍA EN PLAZO DE LA EXPOSICIÓN DE LOS PREMIOS A LA CREACIÓN ARTÍSTICA 2020

 

 

18 de marzo 2021

Hasta el 18 de abril estará abierta la exposición que reúne las obras ganadoras en los Premios a la Creación Artística 2020 que concede la Diputación de Granada.

 

La exposición está abierta de 10h. a 18.h., en días laborables, y de 10h. a 14h., en domingos y festivos.

 

Palacio de los Condes de Gabia | Plaza de los Girones, 1. Granada.

Premios a la Creación Artística 2020
Premios a la Creación Artística 2020
Premios a la Creación Artística 2020

INAUGURACIÓN DE LA EXPOSICIÓN DE LOS PREMISO A LA CREACIÓN ARTÍSTICA 2020

 

16 de febrero de 2021 

 

Hoy se inauguró, sin público, la exposición con las 25 obras galardonadas en los Premios a la Creación Artística 2020, en las salas Ático y Taller del Palacio de los condes de Gabia de la Diputación de Granada. ¡Muy feliz de hacer recibido este premio!

 

La exposición estará abierta de 10h. a 18.h., en días laborables, y de 10h. a 14h., en domingos y festivos.

 

Palacio de los Condes de Gabia | Plaza de los Girones, 1. Granada.

Noticias

ENTREGA DE PREMIOS A LA CREACIÓN ARTÍSTICA 2020

 

 31 de diciembre de 2020 

Ayer la Diputación de Granada entregó los Premios a la Creación Artística, con los que reconoce a 25 artistas plásticos de la provincia en las modalidades de pintura, escultura e instalación, dibujo y cómic y fotografía.

¡Feliz de estar entre los 25 seleccionados!

Premios a la Creación Artística
Premios a la Creación Artística

PRESENTACIÓN DE “TABULA RASA” EN EL CENTRO DE ARTE JOSÉ GUERRERO DE GRANADA

12 de diciembre de 2020 

Un millón de gracias a todas las personas que estuvieron el pasado sábado en la presentación de “Tabula Rasa”.

 

Este proyecto hubiera sido imposible sin la amabilidad, disponibilidad y colaboración de personas que se dejaron fotografiar. Javier y yo agradecemos de manera especial y sincera al Centro de Arte José Guerrero de la Diputación de Granada, al director y personal de trabajo, que han facilitado las cosas para que este proyecto llegue a un feliz término. Muchas gracias por permitirnos vivir una experiencia tan hermosa.

 

“La reflexión sobre el espacio del museo que solo puede ser dotado de sentido por el espectador que participa activamente en el mismo y la fuerza expresiva de estos retratos nos invitan en este proyecto a la reflexión sobre el necesario diálogo e interacción del espacio, la obra y el público, tanto en el museo como institución como en el propio mundo del arte y la cultura.”  (Mª Ángeles Herrera).

Tabula Rasa
Tabula Rasa
Tabula Rasa
Tabula Rasa
Tabula Rasa

EXPOSICIÓN “EXIT. ATLAS DE LOS CINES HABANEROS” DENTRO DEL FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE GRANADA. PREMIOS LORCA

22 de noviembre 2020

 

Inauguración de la exposición “EXIT. Atlas de los cines habaneros”, Casa García de Viedma, Armilla. Dentro del pasado Festival Internacional de Cine de Granada. Premios Lorca. Estará expuesta hasta el 22 de noviembre. En horario de martes a viernes de 17.00 a 21.00h. sábado de 11.00 a 14.00h y de 17.00 a 21.00. Domingo de 11.00 a 14.00h.

 

Sensación rara, no pude estar acompañada de los amigos debido a la nueva “normalidad”.

 

“(…) Esfuerzo ingente este de Carmen de emprender el levantamiento de su propia “Habana material”, una Habana cinéfila, para conjurar la desaparición de los lugares y las jornadas que otrora se consagraron al séptimo arte. Piénsese si no que –frente a los de mis quince, que caben literalmente en una mano–, hubo, en cambio, más de trescientos cines en esta capital donde la primera proyección recordada data de 1897 y hoy apenas sobreviven unas treinta salas en (sus) función (es primigenias) …”  (Jamila Medina Ríos)

EXIT. Atlas de los cines habaneros
EXIT. Atlas de los cines habaneros

INAUGURACIÓN DE LA EXPOSICIÓN “TABULA RASA” EN EL CENTRO DE ARTE JOSÉ GUERRERO DE GRANADA

25 de mayo de 2020

 

¿Qué puede haber en definitiva detrás de un objetivo fotográfico, sino una teoría de la paciencia, de la penetración y de la duración del mirar? Quizá todo lo demás sea secundario.  (José Ángel Valente).

 

Moradores de Granada, ya pueden contemplar los 12 retratos de nuestro proyecto “Tabula Rasa” en el Centro de Arte José Guerrero de Granada.

 

La exposición se podrá ver hasta el 9 de junio. Más adelante pueden conseguir un ejemplar del libro en el mismo Centro.

 

¡Come and see!

 

 

Tabula Rasa
Tabula Rasa
Tabula Rasa
Tabula Rasa

DÍA MUNDIAL DE LOS MUSEOS

19 de mayo de 2020 

 

Javier Morales y una servidora tenemos la gran suerte de participar con nuestro proyecto “Tabula Rasa” en la propuesta organizada por el Centro de Arte José Guerrero de la Diputación de Granada con motivo del Día Internacional de los Museos.

 

Este proyecto consta de dos intervenciones. Por un lado, documentar el desmontaje de una exposición temporal del Centro José Guerrero y por otro realizar una serie de retratos en el propio Centro con personas que quieran participar en el proyecto.

 

+ Info: Centro de Arte José Guerrero

 

Tabula Rasa
Tabula Rasa

EL ATLAS DE LOS CINES HABANEROS Y OTRAS FOTOGRAFÍAS DE CARMEN RIVERO

 

2 de mayo de 2020

 

Muy agradecida a Rialta (Alianza Iberoamericana para la Literatura, las Artes y el Pensamiento), a Jamila Medina Ríos por este artículo a propósito de “EXIT. Atlas de los cines habaneros”.

 

(…) El levantamiento de su propia “Habana material”, una Habana cinéfila, para conjurar la desaparición de los lugares y las jornadas que otrora se consagraron al séptimo arte (…)

 

EXIT. Atlas de los cines habaneros
Fachada del antiguo Cine Luyanó, hoy Centro de Artes Marciales. De la serie "EXIT. Atlas de los cines habaneros", 2014-2019. Foto Carmen Rivero

La primera película que recuerdo haber visto en pantalla grande fue Tigres en altamar, una comedia rusa en blanco y negro a la que me llevó mi abuela en el cine Martí –reconocido entre los que hay o hubo en la ciudad de Holguín, al lado de la Periquera, frente al Parque Calixto García–. Yo, como Carmen Rivero en La Habana (ella, incluso, tras poner mar de por medio), he procurado (así sea en la distancia) mantener vivo un puñado de recuerdos. Por eso, con el mismo regodeo que repaso, en el casco histórico holguinero, los que devinieron hoteluchos del turismo “nacional” (Libertad, Majestic, Los Ángeles, Praga, Turquino…) y yacen hoy en vías de extinción, recuento a ratos los cines y sus entrecalles, los amores o las amigas que me acompañaron, en verano o a la salida de un pase, a ver aquellas películas de la adolescencia. De Jamón, jamón (1992) a Del crepúsculo al amanecer (1996), de Cilantro y perejil (1998) a La vida es silbar (1999), y tantas otras. Disfrutadas con el salto en el estómago del ir entrando en la vida adulta, como en la oscuridad de las salas del cine Baría o el Frexes, el Encanto o el Victoria…, según los nombres por los que los conocí. Todo antes de que se les sumara la salita del Festival de Cine Pobre de Gibara; y antes incluso de que empezaran a pulular, en las noches y en los barrios más insólitos, las salas de video particulares que se popularizaron en los noventa, cuando todavía ni soñábamos con la llegada, el escándalo ni el cierre de las 3D.

El palimpsesto de placas, monumentos, ruinas y reconstrucciones va transformando –para decirlo con Carlos Garaicoa– “el cuerpo humano”, que se va igualando –como sin proponérselo, en un sentido o viceversa– al cuerpo urbano, al “cuerpo social”. Una borradura de la que por suerte nos salvan, a su modo, las fotografías o las publicaciones de una época, tanto como los que hacen por recordarla y pueden testimoniar, desde la macro o la microhistoria y los anecdotarios, qué se alzaba y qué pasó allí donde apenas queda a veces un escenario, el arco de una entrada, la clausurada ventanita de un taquillero. Tras esos vestigios ha recorrido Carmen su Habana en viajes y buceos sucesivos, por barriadas y archivos, por casas de convecinos y álbumes, por libreros y anticuarios. Y tal vez también husmeando en cajas de zapatos y latas de biscochos o galletas, de las que suelen guardar entre nosotros recortes familiares o entrañables –como aquellas que debieron irse en la maleta de los “abuelos nostálgicos” que, todavía desde Miami, ponen su granito de arena en el álbum holográfico de Internet, para dibujar una Cuba que no sólo ha sido ron, maraca y playa.

EXIT. Atlas de los cines habaneros
Fachada del edificio Radio centro, hoy Cine Yara, La habana.

A la pasión de esta creadora se ha ido agregando por el camino la de no pocos exploradores que (desde el lente de antaño u hogaño, desde las bibliotecas y las calles o en un distante blog del universo) han ido poniendo su alcance, la mar de veces sin saberlo, fragmentos y coordenadas para que vaya armando, con paciencia de hormiga y siempre en vilo por el hormigueo de los nuevos descubrimientos, este “puzle” –como le llama, juguetona, al reflejo de sus desvelos en el Instagram–. Un “atlas” en construcción que es tan pero tan difícil desplegar en una pared expositiva, y que aún sueña cómo imprimir en formato de libro, por sus disímiles facetas, de las que ella no quisiera dejar de mirar ni una. En cuanto a las fuentes de este proyecto que le nació en Granada –como tantos de las últimas dos décadas de su vida–, al indagar sobre estas, recibo lo más elocuente y lo más apropiado: la foto de un estante donde se apilan t/lomos (de Ediciones ICAIC, Editorial Oriente y otras) sobre los que puedo distinguir a María Victoria Zardoya y Marisol Marrero, Luciano Castillo y Arturo Agramonte, María Eulalia Douglas, José Antonio García Borrero, Olga García Yero, Reynaldo González, Jesús Lens y Francisco J. Ortiz.

 

Esfuerzo ingente este de Carmen de emprender el levantamiento de su propia “Habana material”, una Habana cinéfila, para conjurar la desaparición de los lugares y las jornadas que otrora se consagraron al séptimo arte. Piénsese si no que –frente a los de mis quince, que caben literalmente en una mano–, hubo, en cambio, más de trescientos cines en esta capital donde la primera proyección recordada data de 1897 y hoy apenas sobreviven unas treinta salas en (sus) función (es primigenias). Súmese a ello no sólo la aventura antropológica de un trabajo de campo que ella gusta de hacer casi absolutamente a pie, sino que su curiosidad y voluntad detectivescas –como las de los autores que la escoltan– se habrán encontrado a su paso con lagunas y desiertos manifiestos, en lo arquitectónico como en lo bi(bli)ográfico. Lo que no es raro en una Isla donde, en las últimas sesenta décadas, con los embates de la descapitalización estatal y la resurrección del capital privado, la memoria ha sido atomizada por las oleadas migratorias (de La Habana al mundo y de otras provincias a La Habana), por la desidia constructiva y por la proliferación de recintos clausurados (cines, tiendas, edificios familiares…), que cunden como agujeros negros allá y acullá por toda la urbe, emulando con “la arquitectura de la necesidad” y con los nuevos negocios que remozan o sellan, con capas de ladrillos/zines/madera/pintura/polvo, el camino hacia ese y cualquier otro pasado que ocluyen al volverlo presente, porque así se abre paso también la vida.

 

 

 

EXIT. Atlas de los cines habaneros
Ruinas del teatro, luego cine, Campoamor, La Habana.

Claro que se pudiera aducir que en Cuba, más que en los lugares donde gravita el capitalismo rampante que no deja kilómetro bien cotizado sin construir, es más fácil hallar la ruina de lo que fue un cine que en otros lares. O que esos que ya no fungen como tal siguen vivos –como nos recuerda la propia Carmen– en almacenes, viviendas, parqueos, carpinterías, salas de teatro o galerías de arte. E inclusive, que el fenómeno de su cierre y abandono o reutilización se replica en muchos países del orbe, junto a los efectos del cambio del paradigma tecnológico. Pero lo cierto es —y cito nuevamente a la fotógrafa– que durante “los años 50 existían en la ciudad alrededor de 140 salas de cine” y que, teniendo en cuenta la densidad poblacional de La Habana (que andaba por el millón), la media de un cine por cada 7500 habitantes la hacía sobrepasar o emular a “casi todas las ciudades más grandes del mundo contemporáneo” de entonces. De cualquier modo, ni la distancia ni lo variopinto de la empresa han mellado la avidez de Carmen, quien cuenta con un mapa donde los sitúa y con una tabla en la que va marcando en amarillo los que ha visitado, mientras refiere, no sólo la ubicación y el estado actual del inmueble, sino la fecha en que fue construido, los arquitectos que lo planearon o el número de lunetas con las que competía frente a otros cines.

 

No en vano este trabajo continúa teniéndola en ascuas, y la fotógrafa me confiesa que espera que cambie el viento y llegue algún respaldo que le permita venir a por más; o que guarda pan y esperanzas para regalarse ella misma una “residencia artística” en la casa materna, que volvería a ser centro de operaciones de su incansable incursión. No obstante, mientras se abren los cielos y siendo que ha logrado muchísimo en sus pesquisas, su afán (tanto como el interés de los asiduos del cine y de los fanes de lo retro) ha sido ya recompensado con EXIT. Atlas de los cines habaneros, muestra que ha tenido incluso reposición –para decirlo con el lenguaje del ámbito que recrea–. Durante 2019, el proyecto pudo ser contemplado en dos exposiciones, ninguna de ellas, lamentablemente, en Cuba. En julio, se la vio en la sala Vist Alegre de Torrevieja (Alicante) y en octubre, en La Empírica (Granada), donde la expo se combinó, además, con un ciclo de cine en el que, justamente, películas de Fernando Pérez como Madrigal (2007), Suite Habana (2003) y La vida es silbar (1998) volvieron a llegar a los espectadores. Para abril de 2020, el 18 pasado, se hallaba planeada la inauguración de la tercera vista de EXIT en Galicia, en la Fundación Vicente Risco, lo que quedará –como tantas actividades preteridas– para después de la pandemia, y en ocasión de lo cual podrá conocerse un corto de ocho minutos donde se aprecian algunas de las entrevistas hechas por la autora entre los vecinos de los cines rastreados. 

 

Si la visitamos en Instagram, hallaremos huella notable de su trasiego a través de sus “historias”, donde constan tales exhibiciones, así como lecturas, charlas, presentaciones de libros y filmes en la península ibérica. Porque quien estudió Economía y Teología, e hizo algunos dosieres de artistas plásticas en la Isla antes de decidir entregarse en cuerpo y alma a la fotografía, reside en España desde hace veinte años, y es en tal país donde ha hecho carrera con su arte. Allí cofundó el proyecto El Trapiche (2011), “que idea, gestiona y produce proyectos para el desarrollo y la difusión de la fotografía contemporánea”. En Granada, en la actualidad, se halla inmersa sobre todo como coordinadora de comunicación y docente en los afanes de Deriva, una escuela de fotografía que cofundó con Javier Morales Prados y Pablo Trenor Allen.

 

Conviene decir que Carmen es conocida en su ciudad adoptiva por orquestar, en cualquier época del año, visionajes regulares, muchas veces con la presencia de directores invitados extranjeros que visitan la ciudad –como sucedió con el iraní Meelad Moapi o con el colombiano Antonio Dorado Zúñiga–. El cineforo La azotea de Tulipán, cuyo nombre remite a la placa de la calle de Carmen en La Habana, denomina un debate que en los veranos se instala en su terraza granadina, mientras que en el invierno se recluye en los salones de los amigos, con todo y proyector, para pasarse hasta la madrugada conversando con motivo del visionaje de realizaciones del cine europeo y latinoamericano (entre el que abunda el cubano) o de cine independiente de los Estados Unidos, entre otros. En Cuba la formación de Carmen en el cine y en lo fotográfico fue incipiente, pero la preparó para emprender estas lides. No tanto por su primer curso de fotografía en blanco y negro, en la Casa del Tango –que luego completaría entre cursos y talleres de Ricky Dávila, David Jiménez, Joan Fontcuberta, Oscar Molina o Eduardo Momeñe–, sino más bien pienso en su pertenencia a la Oficina Católica Internacional del Cine (OCIC), gracias a lo cual fue jurado de festivales como el Cine Plaza; una labor que ha continuado en España, donde ha otorgado premios como el FLECOS del Sur (a la Mejor Película en Castellano), el José Val del Omar (al mejor Cortometraje de Escuelas en el Festival Internacional de Jóvenes Realizadores de Granada) y el lauro de la primera edición de Cinespejo, entre cuyos organizadores del próximo año se cuenta. 

 

La Azotea de Tulipán
El realizador colombiano Antonio Dorado Zúñiga presenta su documental "Apaporis, secretos de la selva", 2012, en el cine forum La Azotea de Tulipán.

En la Isla, la autora vivió desde adolescente en el Cerro, adonde aún acude a menudo a pasar tiempo con su madre. La primera película que recuerda haber visto en la gran pantalla, y que trastocó sus días, fue La pasión de Juana de Arco(Theodor Dreyer) y aconteció, sin embargo, en el cine Luyanó. (Curiosos lugares estos por los que ha gravitado Carmen, pues sus obsesiones guardan parecido, en lo arquitectónico y en la geografía, con la cámara de Héctor Trujillo, quien ha vivido entre Santos Suárez y el Cerro, y en cuyo perfil pueden hallarse igualmente fotografías de cines de los alrededores, como Los Ángeles, Moderno, Apolo, México y algún otro sin nombre, perdido en la calzada de Luyanó).

Entre las que he recorrido (y el espectador lo notará enseguida), la cuenta de Carmen Rivero explota con vivacidad e inteligencia artística el espacio, para mostrar imágenes que se amolden al atlas. Se expande así, jugando con los espacios en blanco y con las posibilidades del muro instagramero, para proyectar en él sus hallazgos, y dejarnos asomar a interiores y fachadas de cines, pero sin conformarse jamás con lo epidérmico ni con el dato aislado. Para ella se trata de captar desde el estilo (muchas veces art déco) que los hace reconocibles, a pesar de no ser lo que ayer fueron, hasta regalarnos (con) ejemplos de anuarios o directorios telefónicos, carteleras y carteles, pasando por el rótulo de un cuarto de baño para damas, por el lumínico que anuncia la salida o por montones de papeletas y fotos de artistas que nos dejan imaginar el suave esplendor de las luces cayendo del fondo de la sala hacia la pantalla. Otra veta que Carmen recompone –en consonancia con su interés manifiesto por el retrato– es la de los semblantes de asidua/os y proyeccionistas, acomodadora/es y cuidadora/es, puesto que su obra persigue, en este punto, “documentar las contradicciones históricas” de los cines habaneros en estrecha vinculación con sus habitantes” y “dar voz” a aquellas personas que ocupan estos espacios reconvirtiéndolos”.

Conectada con el pasado y con el espíritu de los anuncios cinematográficos, la cuenta de Instagram de la autora trabaja con las reminiscencias y el imaginario de quienes vivieron aquellas proyecciones, para desenrollar ante los que no, como en una cinta de negativos repasados y vueltos a repasar, esa retahíla de imágenes que ha ido y prosigue atesorando. Fotos que nos devuelven con intimismo las visitas a esos lugares, y que nos traen consigo, a la vez, la dulzura de las reposiciones y el salto en el estómago de los últimos estrenos en la modorra de las butacas o en la tentadora penumbra de los autocines. De lo extraño a lo entrañable viaja Carmen, iluminando en su vaivén esos paisajes urbanos de la realidad habanera que, aunque se han vuelto invisibles para muchos, ayer dieron tanto que soñar a quienes se sumergieron en la sala oscura.

Jamila Medina Ríos